“La universidad existe en el mundo solo como institución. Su idea adquiere cuerpo en la institución. El cuerpo tiene valor en la medida en que en él se realiza la idea. El cuerpo pierde todo su valor cuando la idea lo abandona. Pero cada institución debe admitir adaptaciones y limitaciones de la idea.”

Karl Jaspers. La idea de la universidad.

El 18 de septiembre de 1988, en plena celebración del Jubileo de la emblemática Universidad de Bolonia, se firmó la Carta Magna de las Universidades (Magna Charta Universitatum). Dicho documento fue rubricado por el entonces presidente de la Conferencia de Rectores Europeos y avalado por la Subcomisión para la Universidad de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. En esa simbólica carta se señalaba que la Universidad europea necesitaba una reforma de considerables dimensiones en aspectos como la libertad de enseñanza y de investigación, la formación de los estudiantes, la selección del profesorado o el trabajo entre instituciones universitarias. Diez años más tarde, el 25 de mayo de 1998, los ministros de educación de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, se emplazaron en la Sorbona y firmaron una Declaración que solicitaba la creación de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). El 19 de junio del año siguiente se vuelve a la ciudad de Bolonia, donde se celebró una conferencia que aglutinó a representantes de 29 países europeos. Se firmó entonces la famosa Declaración de Bolonia que incluye, entre otras cosas, las bases del mencionado EEES: calidad, movilidad, competitividad y diversidad. Las conferencias y reuniones han ido sucediéndose desde entonces, y hasta la fecha, ya son 49 los países adheridos al EEES, también conocido como el Proceso de Bolonia. Al otro lado del Atlántico, se celebró casi de forma paralela, el 29 de junio de 1999, la conferencia de la Cúpula de Río de Janeiro. En ella se propuso la creación del Espacio Común de Educación Superior América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALCUE). Los jefes de Estado de los países de dichas regiones establecieron que la Universidad era una prioridad para el futuro próximo. Ciertamente, la Universidad es una de esas instituciones que lleva el timón de nuestras comunidades y la necesidad de que se sitúe ante lo nuevo con garantías parece ser indiscutible (Llano, 2003).

Han pasado más de 20 años, tiempo suficiente para poder afirmar que aquellas iniciativas y otras que se podrían haber mencionado no cayeron en saco roto. La Universidad ha cambiado ostensiblemente desde entonces (Rivero, 2021). Sin el ánimo de ser exhaustivos: se han creado instituciones nacionales e internacionales que tienen como objetivo asegurar la calidad universitaria en multitud de aspectos; se han establecido ránquines que comparan y clasifican a las universidades de todo el mundo a partir de diversas dimensiones; se ha planteado una formación universitaria basada en competencias, hecho que ha provocado una transformación de los modos de enseñar, aprender y evaluar; se ha emprendido el camino de la digitalización de las universidades para renovar procesos y modos de trabajo que estaban en consonancia con los que hoy en día se demandan; se ha impulsado la transferencia del conocimiento con todo lo que ello conlleva para la investigación, la innovación y la relación que la Universidad mantiene con el entorno económico y empresarial; y se ha apostado por la responsabilidad social para que la Universidad sea una pieza clave en la construcción de un mundo más justo, sostenible y digno. Además, en todo este tiempo también se han realizado un sinfín de estudios e investigaciones que tratan de demostrar la efectividad de los cambios realizados, alertar sobre su inconveniencia o abrir nuevas puertas. Se puede decir que el entusiasmo y el ánimo conviven con la desilusión y el escepticismo. Si para unos la Universidad está logrando adaptarse a los tiempos que corren, para otros está desvirtuándose y recorriendo caminos que no le son propios.

El asunto es lo suficientemente importante como para que el X Congreso Internacional de Filosofía de la Educación se dedique a las “Filosofías para la Universidad”. El objetivo es poder mantener la tensión connatural de la que hablaba Karl Jaspers y que Kant (1999) identificaba como el “elixir vital” de la Universidad, presentar respuestas razonadas y razonables a la imperecedera y atemporal cuestión orteguiana: “¿para qué existe, está ahí y tiene que estar la Universidad?” (Ortega, 1930, p. 27).

Se ofrecen cinco líneas temáticas para presentar comunicaciones:

En relación con dichas líneas temáticas se propondrán a profesores invitados:

1. Reflexiones sobre la Universidad del siglo XXI

Se valorarán aquellos trabajos de tipo teórico que ayuden a pensar en las misiones de la universidad del siglo XXI, pueden estar centrados en el pensamiento de uno o varios autores de referencia, una escuela de pensamiento, un movimiento filosófico emergente, un caso paradigmático u otras cuestiones de relevancia al respecto.

2. Profesorado

Se valorarán aquellos trabajos que ayuden a pensar sobre sus funciones, ética docente, programas de formación, condiciones de trabajo, binomio investigación-docencia, acreditaciones y carrera académica u otras cuestiones de relevancia al respecto.

3. Estudiantes

Se valorarán aquellos trabajos que ayuden a pensar sobre sus características psicoeducativas, condiciones de vida, necesidades, derechos, responsabilidades, participación u otras cuestiones de relevancia al respecto.

4. Qué aprender en la universidad

Se valorarán aquellos trabajos que ayuden a pensar sobre competencias profesionales y personales, contenidos académicos, planes de estudios, materias transversales, grandes preguntas, el desarrollo del carácter universitario y la plenitud humana u otras cuestiones de relevancia al respecto.

5. Pedagogía universitaria

Se valorarán aquellos trabajos que ayuden a pensar sobre la innovación docente, recursos didácticos, estrategias e instrumentos de evaluación, la tutoría universitaria u otras cuestiones de relevancia al respecto.

6. Universidad y sociedad

Se valorarán aquellos trabajos que ayuden a pensar sobre política universitaria, impacto económico y social de la Universidad, igualdad de oportunidades, transferencia del conocimiento, tercera misión de la universidad, compromiso cívico universitario u otras cuestiones de relevancia al respecto.

Referencias

Jaspers, K. (2013). La idea de la universidad. Pamplona: EUNSA. p. 116. [1.ª ed. 1946].

Kant, I. (1999). La contienda entre las facultades de filosofía y teología. Madrid: Trotta.

Llano, A. (2003). La universidad ante lo nuevo. Pamplona: EUNSA.

Ortega y Gasset, J. (1930).  Misión de la universidad. Madrid: Revista de Occidente-Alianza Editorial.

Rivero, R. (2021) El futuro de la universidad. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca.

Antecedentes

En estos 30 años de historia de los Congresos Internacionales de Filosofía de la Educación, se han tratado los siguientes temas:

I CIFE: «Filosofía de la educación hoy: Entorno filosófico y contexto pedagógico» (1988)

II CIFE: «Axiología y educación» (1992)

III CIFE: «Antropología y educación» (1996)

IV CIFE: «Educación, ética y ciudadanía» (2000)

V CIFE: «Educación y sentimientos» (2004)

VI CIFE: «Educación, conocimiento y justicia» (2008)

VII CIFE: «Educación, libertad y cuidado» (2012)

VIII CIFE: «Educación y capacidades. Hacia un nuevo enfoque del desarrollo humano» (2016)

IX CIFE: “Perspectivas actuales de la condición humana y la acción educativa” (2019).